lunes, 31 de julio de 2006

¿Qué más...?

¿Qué más necesitas para vivir si ya tienes la vida misma?

miércoles, 26 de julio de 2006

El árbol de la vida... del conocer el bien y el mal.

En el medio de tu jardín interior hay un árbol: es el árbol de la vida. Hunde sus raíces más allá de tu ser más profundo, mas allá de lo que te sucede en la superficie, más allá de lo que tú manejas, más allá de lo que ve tu conciencia habitual, más allá de tu yo. Extiende su tronco y sus ramas a través de todo tu ser, desbordándolo; abarcando el universo entero. Por sus ramas corre tu vida que es la vida de todos, que es una forma de la gran vida que todo lo anima. Identificándote con el árbol de la vida eres raíz firme y tronco erguido, eres follaje sombrío y fresco, eres música al viento, eres receptáculo de rocío y de lluvia, eres brillo al sol y eres fruto, eres cobija de aves: es la vida que dejas pasar por ti, sin obstácu­los, libremente. Eres libertad.

Puedes dejar de ver el árbol de la vida que está en el medio de tu jardín. Le das la espalda y te miras a ti; crees que la vida no está en el árbol sino que en ti; que los frutos son tu­yos; que eres tú quien los produce. Entonces, en ese momento, el árbol de la vida se transforma en el árbol del conocer el bien y el mal. Juzgas, determinas, edificas, haces cosas; te mueves y te agitas; miras para todos lados buscando acrecentar tu vida, rea­lizarte, perfeccionarte, hacer tu obra. Pero ya no es el árbol de la vida; ya no es la vida la que corre por las raíces, por el tron­co y por las ramas, hasta las hojas y los frutos: es el principio de la muerte, la división, la dicotomía, la dualidad. La distinción, la separación, el egocentrismo: yo y los demás; mis cosas y las tuyas; mi vida y la de otros; yo y la vida, aparte. El bien y el mal; el ser y el no ser. La duda, el deseo, la insatisfacción, la infelicidad, la felicidad aparente y parcial, el sentir que uno va pasando, el sentido del tiempo, la enfermedad, la muerte siem­pre presente. Y te rebelas, sufres, buscas a ciegas, tanteas, luchas.

Pero – en definitiva – la vida se te va a raudales, y tú lo sabes. Por­que el árbol del conocer el bien y el mal no es el árbol de la vida: es el árbol de la muerte.

Cuando te vuelves hacia ti, es el engaño, la ilusión, el pecado: hay muchos nombres para esa actitud. Cuando te enraízas en el árbol de la vida es la iluminación, la verdad, la libertad, corre por ti la savia del Todo. Entre ambas actitudes hay un camino que suele ser llamado conversión: darte vuelta desde la muerte hacia la vida, de tu yo hacia el Todo, búsqueda de la iluminación, entrega. El pivote, la piedra de toque, el punto crítico, es la muerte del yo. Cuando tratas de enraizarte en el árbol de la vida te das vuelta hacia él: adquieres otro punto de vista; y dejas que la vida fluya, transportas vida, limpias los canales por los que discurre el flujo de vida, el raudal de agua viva que salta hasta la vida eterna, la que supera el tiempo y el espacio, la temporalidad y la división, el deseo y la satisfacción e insatisfacción, el llanto y la angustia. Es la plenitud de la vida.

Este camino lo es de iniciados: de quienes han comenza­do a caminar. La práctica ascética es el entrenamiento que nos ayuda a caminar momento a momento. Para estar siempre saliendo de nosotros mismos y enraizándonos en el árbol de la vida. Para aprender a dejar de actuar a partir de nosotros mismos; para que nuestra acción sea un dejar pasar la vida: desde las raíces hasta los frutos; para que sea la vida la que se exprese en nosotros, y no nuestra acción yoísta.

El árbol de la vida y el árbol del conocer el bien y el mal son el mismo árbol, pero los separa una opción. La opción por el árbol de la vida hace que dicha y quebranto sean dos materia­les de un mismo canto; la opción por el árbol del conocer el bien y el mal los separa y hace que la dicha esté siempre amenazada por el quebranto.

martes, 25 de julio de 2006

Conocer

"Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo
toda ciencia trascendiendo"
(San Juan de la Cruz, Copla 4)

lunes, 24 de julio de 2006

Nada

"Para venir a gustarlo todo
no quieras tener gusto en nada.
Para venir a saberlo todo
no quieras saber algo en nada.
Para venir a poseerlo todo
no quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo
no quieras ser algo en nada"
(San Juan de la Cruz, Monte de Perfección)

viernes, 21 de julio de 2006

Más allá

Hay algo más. Más allá de todo, solo es la vida. Tu cuerpo es un crisol que va quemando lo que no sirve y limpiando tu oro. La clave:
"Visita interiora terrae recticandoque invenies occultum lapidem"

sábado, 15 de julio de 2006

No-actuar

"Practica el no-actuar,
dedícate a no ocuparte en nada,
saborea lo que no tiene sabor,
considera grande lo pequeño y mucho lo poco,
responde al mal con el bien.
Trata lo difícil como fácil,
realiza lo grande en lo menudo.
Lo difícil comienza por lo fácil,
las cosas más grandes por lo pequeño.
Por eso el sabio nunca realiza cosas grandes
y es así como lleva a cabo grandes cosas.
Quien promete a la ligera rara vez cumple,
quien supone todo fácil hallará dificultades.
Por eso el sabio tiene todo por difícil,
y es ésa la razón por la que al final no encuentra dificultades"
(Tao-Te-King LXIII)

jueves, 13 de julio de 2006

Ver

“Un hombre puede ir todavía más allá [del poder]; puede aprender a ver. Al aprender a ver ya no necesita vivir como guerrero, ni ser brujo. Al aprender a ver, un hombre llega a ser todo llegando a ser nada. Desaparece, por así decirlo, y sin embargo está allí. Yo diría que éste es el tiempo en que un hombre puede ser o puede obtener cualquier cosa que desea. Pero no desea nada, y en vez de jugar con sus semejantes como si fueran juguetes, los encuentra en medio de su desatino. La única diferencia es que un hombre que ve controla su desatino, mientras que sus semejantes no pueden hacerlo. Un hombre que ve ya no tiene interés activo en sus semejantes. El ver lo ha despegado de absolutamente todo lo que conocía antes” (Carlos Castaneda, Una realidad aparte, p. 177)

viernes, 7 de julio de 2006

Maestro

Todos tenemos un Maestro: un maestro interior que habita dentro de nosotros. Descúbrelo.

jueves, 6 de julio de 2006

Romper la barrera

... y cuando hayas llegado al límite de tu mundo, el mejor de los mundos, siempre hay un más allá, un Mundo Nuevo. Sólo tienes que romper la barrera, y esa barrera la rompe tu voluntad.

miércoles, 5 de julio de 2006

Tú y tu mundo

Eres la medida de tu mundo. Tú lo haces con tus descripciones. El dolor, la enfermedad, el mal no son algo externo que te ataque: se producen en tí y contigo... lo mismo que la felicidad, el bienestar, el bien, el amor. En ti está elegir en qué mundo quieres vivir, y decir las cosas de tal manera que ese mundo que deseas se produzca, aparezca, se muestre. Tú eres la medida de todas las cosas.

domingo, 2 de julio de 2006

¿Por qué?

Si la realidad es una construcción que tu propia conciencia hace en su interfaz con un medio que ella misma distingue como tal, ¿por qué sigues construyendo lo que te amarga, te desilusiona, te duele, te mata? ¿No es mejor que construyas lo que te hace feliz, lo que te hace creer en tí y en los demás, te da amor y vida? Todo está en tí: en el punto en que encajes tu percepción.