viernes, 20 de abril de 2007

Una realidad aparte

Nos cuenta Carlos Castaneda que su acercamiento al hombre de conocimiento que fue don Juan Matus se produjo por un interés profesional del autor en conocer los usos de plantas alucinógenas por los grupos yaqui del sur de California. Era ése su tema de investigación en los cursos de antropología que seguía en la UCLA. Pero a poco andar la relación se invierte: el antropólogo se transforma en discípulo de su informante. El primer volumen (“Las enseñanzas de don Juan”) de sus informes de este encuentro muestra ese difícil camino de transformación, que termina con un inconcebible salto al vacío. Pero el antropólogo persiste, y al fin del libro Castaneda coloca un informe de corte tradicional que hace de esas enseñanzas un recuento descriptivo; lo titula “Un análisis estructural” y no convence a nadie. Es más adelante, en el segundo de sus libros (“Una realidad aparte”), editado tres años después del primero, que Carlos retoma su salto al vacío y va poco a poco desentrañando ese mundo nuevo en el que ha entrado a pesar de sí pero que ya no puede abandonar, y del que seguirá dando testimonio, libro tras libro, hasta dejarnos como legado un conjunto de ejercicios corporales (“Pases mágicos”) capaces de provocar ese salto al vacío. Y aquí está lo principal de su mensaje: todos podemos saltar al vacío porque todos tenemos una realidad aparte que construir. De hecho, todos estamos construyendo esa realidad aparte momento a momento, día tras día: toda realidad es una construcción de nuestra conciencia ante un medio que ella misma distingue y en el cual va reaccionando marcada por sus funciones propias, de origen personal y cultural. Todas nuestras realidades son realidades aparte: no existen dos realidades idénticas. Gracias a los lenguajes, especialmente la palabra, asignamos a nuestras realidades descripciones consensuadas socialmente, y podemos entendernos y convivir. Pero permanece lo básico: la absoluta individualidad de nuestras realidades, realidades aparte. Es de suma importancia y de una enorme riqueza poder darnos cuenta de ese “aparte” de nuestras realidades individuales, valorarlo, vivirlo: Carlos Castaneda, con don Juan, llama a esto “ver” y dice que para ver se hace necesario “parar el mundo” deteniendo las secuencias rutinarias de nuestras descripciones de todos los días. Es la tarea de nuestros espacios de meditación. Una invitación y un acto cabal de nosotros mismos.

5 comentarios:

  1. una realidad aparte es uno de mis libros preferidos, me suele acompañar mis ratos de playa, siempre aprendo algo nuevo de el.

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  2. Es un gran libro. Saludos.

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  3. sabes? en ese libro,Castaneda me dejo bastante claro la diferencia entre nagual y tonal, al menos eso entendí,y me ayudó,en cuanto que te das cuenta de que estamos buscando la armonia en sitios equivocados,lo buscamos en el tonal, que es la realidad creada por nosotros desde que nacemos.cuando creo que la armonia se encuentra en la disolucion con el nagual, que esta en nosotros. ya que antes de nacer solo eramos nagual...no se si me explico .un saludo.

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  4. Gracias, María. Excelente tu comentario, con el que estoy de acuerdo. Si marcas la etiqueta "Don Juan" en la lista de la izquierda, verás varios textos que he colocado sobre esas cosas. Un abrazo. Gonzalo.

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  5. Ahora sí entiendo lo de parar el mundo. Lo abordó en unas entradas anteriores pero me quedé con dudas. Es una entrada muy brillante Gonzalo, voy a tenerla cerca.

    Saludos.

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