viernes, 1 de diciembre de 2006

La realidad y su conocimiento

El siglo XX nos trajo un cambio fundamental en el modo de decir lo que llamamos “realidad” y su conocimiento. El nacimiento de las ciencias y tecnologías del conocimiento (CTC) nos abrió las ventanas de una nueva gnoseología que fue más que un cambio de teoría: un cambio de paradigma (Kuhn 1996). Lo que ha cambiado es todo el mapa conceptual en el campo metadisciplinario de la filosofía del conocimiento. Este cambio de paradigma trae consecuencias en todos los ámbitos del decir la actividad cognoscitiva humana:
  • Las certidumbres y la búsqueda de certezas se abren hacia nuevas leyes de la naturaleza que comienzan por aceptar la incertidumbre como un principio interpretativo en todo fenómeno (Prigogine 1997).

  • La oposición entre lo que es y lo que no es, entre la verdad y la falsedad, deja el paso a la complementariedad de los opuestos, la dialéctica de tercero excluido es reemplazada por la dialógica de inclusión (Morin 1977).

  • Nos abrimos a valorar la totalidad de la experiencia cognoscitiva humana: consciente, subconsciente, inconsciente y metaconsciente; personal y social; física, psíquica y espiritual; inmanente y trascendente; conocimiento en el lenguaje y en el silencio, místico. La distinción entre “normal”, “paranormal” y “anormal” se difunde en función de la correspondencia entre nuestra mente y el medio en el cual se aplica (Jahn y Dunne, 1987).

  • La realidad o lo real se muestra en la interacción de nuestra mente con un entorno que nuestra propia conciencia distingue como diferente de sí misma en el acto mismo de interactuar (Jahn y Dunne, 1987).
La realidad aparece – en esta visión paradigmática – regida por reglas o principios que describimos como formando parte de nuestro modo mismo de conocer (Jahn y Dunne, 1987):
  • Complementariedad. La conciencia posee a la vez características particuladas y de onda, siguiéndose de ello una serie de muchas otras conjugadas tales como hacer/ser, observación/participación, objetivo/subjetivo, función/estructura. Estos pares no son opuestos polarmente ni mutuamente contradictorios, sino que estados alternativos de la conciencia que se complementan el uno al otro.

  • Incertidumbre. La especificación simultánea de pares complementarios de propiedades emergentes en el conocer se limitan mutuamente: en el estado actual de nuestras descripciones conscientes la identificación precisa de una obscurece la otra. La optimización de la creatividad, la habilidad analítica, el trabajo artístico o las influencias no habituales e inesperadas requieren una negociación en función de las necesidades de una tarea específica. La maximización simultánea y bilateral de ambos componentes en forma precisa no es posible, situación que define los márgenes de una realidad determinada.

  • Indistinguibilidad. Compartir o hacer difusa la propia identidad en la interacción con personas, aparatos u otros componentes relevantes del medio ambiente puede llevar a conductas de sistema resonante que son suficientemente diferentes de lo que cabe esperarse como para ser tenidas por anómalas. Sin embargo estas conductas son normales para los sistemas relacionados; son anómalas solamente en referencia a una combinación lineal de las conductas normales de los componentes. El comportamiento de una red es igual a la suma de las energías cinéticas de los nodos que la componen más la energía potencial que se origina en el hecho de la de interacción de esos nodos a través de la red.

  • Exclusión. Los lazos concientes más fuertes son aquéllos en los que los papeles receptivos/activos son cumplidos por los participantes en un mutuo dar y recibir. Si ambos participantes llenan el mismo papel, se genera una reacción de aversión. Pueden aparecer efectos anómalos en ambos casos, pero de distinto carácter.

  • Correspondencia. Los aspectos ondulatorios de la conciencia, y todas las anomalías que se les asocian, se manifiestan solamente cuando su largo de onda – definido por la tasa de procesamiento de información – es comparable con o más largo que las dimensiones del contexto del ambiente. Cuando el largo de onda de la actividad conciente es más corto que el del ambiente, la conducta y la experiencia revierten a formas particuladas, y los efectos potencialmente anómalos son suprimidos por el tráfico analítico de la mente.
Estamos frente a un nuevo modelo para decir la realidad y el conocimiento humano cuyos elementos pueden ser dichos así:

  • El acto humano de conocer puede ser dicho como una interacción de la conciencia con un medio ambiente que esta conciencia distingue como tal en el acto mismo de su interacción con él.

  • En el acto de conocer la conciencia humana puede ser expresada en términos de ondas de posibilidad de experiencia.

  • La realidad es revelada en esa interacción entre la conciencia y el medio que ella distingue como tal.

  • En la ausencia de interacciones o limitaciones de entorno estas ondas de conciencia se extienden libremente en su propio dominio de espacio-tiempo. Pero si una onda de conciencia es confinada a un “contenedor” o “pozo potencial” que representa el entorno aparecen pautas características de esa onda de conciencia o funciones propias (ψ) que representan el modo de la experiencia de esa conciencia en esa situación.

  • Las funciones propias de cada conciencia se relacionan con los campos culturales que configuran la ontogenia de cada persona, determinando el horizonte de eventos que cada persona distingue.

  • En su interacción con el medio la conciencia muestra propiedades como las siguientes:

  • Distancia. Malla espacial en que se mueve la conciencia

  • Tiempo. Pulsación de la conciencia en el procesamiento de una unidad de posibilidad de experiencia

  • Masa. Cantidad de energía requerida para desplazar la conciencia desde una posición a otra

  • Carga. Oscilación positivo/negativo: actividad/pasividad, aceptación/rechazo, creatividad/receptividad

  • Velocidad. Tasa de adquisición de información por cada unidad de posibilidad de experiencia

  • Momento. Tasa de adquisición de información relevante por unidad de procesamiento. Conciencia de onda corta o larga según cantidad de unidades de experiencia requeridas para adquirir la misma cantidad de información relevante para un objetivo dado.
Bibliografía
Jahn, R. G. y B. J. Dune (1987). Margins of reality. Te role of consciousness in the physical world. New York, Harcourt Brace.
Kuhn, T. (1996). The structure of scientific revolutions. Chicago, The University of Chicago Press.
Morin, E. (1977). La méthode. 1. La nature de la nature. Paris, Seuil.
Morin, E. (1986). La méthode. 3. La connaissance de la connaissance. Paris, Seuil.

2 comentarios:

  1. Anónimo12:43 p. m.

    Profundo y cautivador, quedo sorprendido por leer un estudio científico de la conciencia como los que hizo Locke.

    Abrazos.

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  2. Es un campo de gran interés. El modelo que he resumido permite entender muchos resultados aparentemente anómalos en cosas del conocimiento; por ejemplo, la diversidad en las condiciones de educabilidad de los estudiantes o percepciones extrasensoriales. Saludos. Gonzalo.

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