jueves, 14 de diciembre de 2006

Orden plegado

David Bohm ofrece una perspectiva de análisis que abre nuevos campos de investigación y de respuestas a las preguntas que nos hacemos sobre hechos de conciencia aparentemente inexplicables, acerca de los cuales hemos estado conversando hace algunos días: coincidencias significativas, experiencias que se nos muestran como duplicadas o ya vividas, un fondo de realidad que se nos muestra con mayor o menor claridad más allá de las percepciones habituales. Propone que bajo la esfera de cosas y acontecimientos separados se halla una esfera implicada de totalidad indivisa, y que este todo implicado está simultáneamente disponible para cada parte implicada. Un “orden plegado” o “im-plicado”, esto es, plegado sobre sí mismo del que nuestra conciencia ordinaria nos muestra solamente eventos que parecen aislados o “ex-plicados”, “des-doblados” cuando de hecho no lo están, sino que son manifestaciones de un todo, un “trazado total” u “holograma” que está presente tanto en el todo como en cada una de sus partes. La pregunta que de aquí surge es la de cómo acceder a esa totalidad hologramática, y Bohm mismo responde diciendo que la intuición es una inteligencia que trasciende cualquiera de las energías que podrían definirse en el pensamiento. Una inteligencia activa en el sentido de que transforma directamente la materia. Al ser una inteligencia superior, la intuición es capaz de reorganizar las percepciones para percibir el orden de un modo diferente. La causalidad tradicional a la que nuestra lógica adhiere no es el enfoque apropiado para explicar la complejidad de lo real. Si enlazamos a esta propuesta del orden plegado otras descripciones que han venido surgiendo en ciencias asociadas al campo metadisciplinario de la filosofía del conocimiento, tales como la de las estructuras disipativas (Prigogine), de los campos morfogenéticos (Sheldrake) y de la sincronicidad (Jung) estamos ante herramientas muy poderosas de análisis de nuestros hechos de conciencia extendida.

7 comentarios:

  1. Es de lo más transgresor que he leido ultimamente porque recurrir a la intuición es, en cierta forma, abandonar los caminos de la racionalidad. Ahora bien, si el producto de la racionalidad es el mundo actual tan desigualitario e injusto, hariamos bien en probar otras formas de conciencia.
    Muy bueno, Gonzalo, como para meditar despacio.
    Saludos.

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  2. Lo que me pasa, amigo, es que con los años de tanto caminar por tantos lados se me ha ido terminando la racionalidad. Adhiero a lo que dice Don Juan cuando habla de la "totalidad de uno mismo" y dibuja sobre la ceniza del fogón un diagrama de los "ocho puntos del hombre": 1. La razón, que es pobre porque se relaciona solamente con 2. el habla. Viene luego 3. La voluntad, que se relaciona con 4. el sentir, 5. el soñar, y 6. el ver. Más allá está 7. el tonal y - en el límite de uno mismo - 8. el nahual. Lecturas sobre esto: Carlos Castaneda, Una Realidad Aparte, pp. 295 a 301 y Relatos de Poder, pp. 129 a 133 y 362. Gracias por el comentario. Me halaga lo de "transgresor" (etimología: de "trans", "a través de", "más allá de" y "gressus": "pasos"). Un transgresor es alguien que da pasos más allá de un límite. Recuerda otra afirmación de Don Juan, que está en la orientación misma de este blog: entras en un Mundo Nuevo cuando vas más allá de tus límites, en la medida en que eres transgresor. Un abrazo. Gonzalo.

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  3. Paso todos los días por tu blog, pero me cuesta comentar ante tanta sabiduría, y empleo la palabra sabiduría y no conocimiento, a sabiendas.
    Leo desde el principio, desde agosto del 2005, y cada escrito parece que está en la pantalla hablándome a mí.
    Ayer cuando vi el post sobre orden plegado, entendía perfectamente de qué hablas, sé a qué te refieres, pero me daba y me da vergüenza, entrar con mis intuiciones en este mundo de reposo y sabiduría. El otro día, cuando puse la frase de la eternidad y de los comentarios sobre Wittgenstein, es porque hay momentos en que siento que puedo tocar el borde de la eternidad con la yema de los dedos. Pero es difícil compartir estas percepciones o intuiciones, así, a golpe de teclado y a través de la pantalla. Siempre he sentido que con la razón llegamos a un tipo de conocimiento o de saber, y es muy útil, pero lo otro, lo sin nombre, siempre esta ahí, a veces se muestra, otras nos llama, y en otras ocasiones simplemente nos atrapa y caemos en ese mar infinito en el que todos, antes o después, nos encontramos.
    Gracias por explicar con tu sabiduría lo que yo no puedo explicar, pero lo sé.
    Un abrazo.

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  4. verdaderamente apasionante.Casualidad o causalidad acabo de leer el último post de Eduardo Punset en su blog y habla en él de los sueños y de lo inexplicable del cerebro desde el punto de vista de la racionalidad científica...quizá en lo que usted dice este la respuesta o el comienzo de la respuesta.
    Necesitaría muchos cafés y tertulias para hablar del tema

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  5. ¡Qué experiencia tan rica es conversar con todos ustedes! Lo que queda detrás de las palabras... lo indecible que apenas asoma en lo que vamos diciendo, pero que resulta testimoniado en nuestras palabras... Gonzalo.

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  6. Esto me recuerda a Stanislav Grof, quiza lo conozcas, sino te recomiendo ampliamente su libro "la mente holotropica". Y me manifiesto a tu favor en no desprestigiar a la cuestion de la intuicion, el conocimiento es uno solo y por ende la ciencia nunca agota su campo de estudio. Grof lo hizo al estudiar estados de conciencia modificada con LSD en los cuales era posible vislumbrar este aspecto holografico de la realidad, experimentares en espacio y tiempo distintos y acceder a nuevas fuentes de conocimiento.

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  7. Sí, he recibido mucho de la obra de Grof. Veo en él mucha semejanza con las percepciones de la serie de "Las Enseñanzas de Don Juan", de Carlos Castaneda. Saludos. Gonzalo.

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