martes, 5 de diciembre de 2006

Restregar las palabras

Restregamos las palabras unas con otras para que salte la luz. Platón lo dice utilizando la expresión “metá tribés pasés”: “con mucho restregar”, como se hace con las piedras de pedernal para que salte la chispa. Es lo que hacemos en un blog:

“Hay, sin embargo, una cosa que puedo decir en lo que se refiere a quienes han escrito o escribirán pretendiendo saber el objeto de mi esfuerzo - ya sea que lo hayan escuchado de mí, o de otros, o encontrado por ellos mismos – y es que les es imposible, en mi humilde opinión, entender nada de eso. Por lo menos no hay sobre esto ningún escrito mío y no es previsible que lo haya nunca. Es algo que no se deja expresar en palabras, como otros conocimientos; solamente después de una familiaridad prolongada, una verdadera vida en común, de pronto – como al nacer la llama se enciende una claridad – aparece en el alma y en lo sucesivo se nutre a sí mismo”.
“Cuando se han restregado unos contra otros factores, nombres, definiciones, imágenes y sensaciones, cuando se los ha probado en discusiones benévolas y sin poner ningún énfasis ni en las preguntas ni en las respuestas, de pronto se produce, con gran trabajo, un trazo de luz, se concibe y comprende el objeto estudiado, si, por lo menos, uno ha estirado sus fuerzas tanto como le es posible al hombre.”
Platón. Carta VII, 7.341c - 7. 344b

3 comentarios:

  1. Anónimo12:46 p. m.

    Gran metáfora: escribir es alumbrar, hacer saltar las chispas, frotar pedernales. Bello y cierto.
    El otro día conversando con MAX llegamos a idéntica conclusión, escribir sobre cualquier menudencia hasta que se enciende la mecha y nace la idea.

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  2. Es precioso. A veces, tengo la sensación paseando por las almas de los blogs que es posible encontrar pequeños destellos, chispas que encienden la luz para seguir nuestro camino.
    Y así vamos, de blog en blog, de alma en alma, de voz en voz.
    Saludos cordiales.

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  3. La Carta VII la escribe Platón a los 75 años, cinco antes de morir, y la dirige a los amigos que ha dejado en Siracusa después de haberse afanado en enseñarle algo de filosofía al tirano Dionisio y su gente. El tono es de desengaño con respecto de su interés en la política y se recoge en una dimensión más mística del filosofar, como puede verse en este texto. Saludos. Gonzalo.

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