Me han preguntado qué se entiende por "distancias largas despacio", y he respondido que contestaré en este postal para beneficio de todos. Nada hay en esto que sea definitivo ni fijo, sino que depende de cada cual. Sin embargo se pueden adelantar ciertos criterios:
1. Distancia larga. Para empezar, 5 kms. puede estar bien. Luego sube al doble y desde los 10 km. para arriba, sin tope.
2. Despacio. La idea es que el trabajo sea aeróbico, esto es, sin que quedes en demanda de oxígeno, asesando. Un buen criterio es poder mantener una conversación con otro mientras corres. La respuesta más exacta es correr a una velocidad en que tu ritmo cardíaco suba al 70% de tu máximo; el máximo de cada cual es 200 pulsaciones menos la edad. Para saber cuándo estás en esa medida, deténte y aplica tus dedos índice y medio sobre la carótida, en el cuello, durante 6 segundos y miltiplica ese valor por 10. Pero con el tiempo te acostumbrarás y no será necesario hacer eso.
3. Para que el beneficio fisiológico sea acumulativo, este trabajo debe ser hecho - por lo menos - durante 40 minutos tres veces por semana. De lo contrario es como empezar de nuevo cada vez.
4. Bibliografía:
Básicos:
Kenneth Cooper. Aerobics. New York, Bantam Books, 1968.
James Fixx. The complete book of running. New York, Random House, 1977
George Sheehand. Dr. Sheehand on running. Mountain View, World Publications, 1975
Útiles:
Consummers Guide. The running book. Edition September 1988, vol. 199
James Fixx. The second book of running. New York, Random House, 1978
The runners world magazine. The complete marathoner. Mountain View, Anderson World, 1981.
Que disfruten.
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martes, 23 de septiembre de 2008
lunes, 22 de septiembre de 2008
Correr 1
Pertenezco a ese grupo de corredores - que se ven por todos lados - que corremos por el gusto de correr. Nuestra especialidad: distancias largas despacio; hablamos de "LSD" por "Long Slow Distance" y porque esa afición es una suerte de droga que nos llena de paz y alegría de vivir. Un amigo español habla del "Zen del correr". Cuando pasamos más allá de "la muralla" y entramos a "la zona", todo va, y va, y va... No competimos, y si sentimos que otro corredor trata de adelantarnos, lo dejamos pasar con un saludo. Somos aficionados a las estadísticas, no de cuántas victorias y registros de velocidad tenemos, sino que de las distancias corridas, y con quienes, y por dónde. Desde nuestras estadísticas podemos decir cosas increíbles. Por ejemplo, las estadísticas mías dicen que doy una vuelta al mundo cada 22 años, que la primera vuelta la terminé en 1982, la segunda en 2004 y que ahora estoy en la tercera que cumpliré en 2026 (¿a los 96 años?) Me gustan mis estadísticas.
miércoles, 14 de marzo de 2007
La carrera aeróbica de distancias largas
Es éste un ejercicio físico que te proporcionará enormes satisfacciones: un amigo español habla del “Zen del correr”.
Te preciso que estoy hablando de:
1. Carrera: no caminata ni trote suave. Digamos, que cubras un kilómetro en cinco minutos.
2. Aeróbica: que no quedes con demanda de oxígeno. Esto significa que no sientas la respiración entrecortada; que puedas mantener una conversación con otra persona mientras corres.
3. De distancias largas: lo de “largo” lo verás en la práctica. Para comenzar, te propongo unos 10 kilómetros (esto es, alrededor de una hora).
Las recomendaciones que te puedo dar son las siguientes:
1. Elige un buen momento del día; temprano en la mañana es una buena hora; también al mediodía, cuando tu ritmo cardíaco logra su punto más alto. Elige también un buen lugar, ojalá con árboles; una calle llena de vehículos es un desastre.
2. No uses mucha ropa: los buzos sobran y siempre es mayor el riesgo de deshidratación que el de enfriamiento. Lo único que realmente necesitas es un buen par de zapatillas, a no ser que corras por pasto o playa. Que sean livianas, flexibles, con buena superficie de aterrizaje.
3. Corre a un ritmo en el cual tus pulsaciones suban hasta el 75% de tu máximo. El máximo de cada cual está dado por 220 pulsaciones menos la edad. Así, si tienes 30 años, corre a una velocidad en que tu ritmo cardíaco suba hasta 220-30 = 190X75% = 142,5 pulsaciones; digamos, 140. Acostúmbrate a tomar tus pulsaciones con los dedos índice y medio sobre la carótida, al costado del cuello, parándote; cuenta las pulsaciones en 6 segundos y multiplica por 10; en el ejemplo anterior tendrán que ser 14 pulsaciones en 6 segundos. Con el tiempo no necesitarás medir.
4. Hay un mínimo para que se produzca el “efecto de entrenamiento”: 40 minutos, 3 veces por semana. Menos veces o un ritmo menor al indicado más arriba impiden que tu cuerpo vaya acumulando entrenamiento: sería como empezar de nuevo cada vez.
Llegará el momento, luego de una práctica larga, en que tendrás la sensación de haber traspasado una barrera y que estás corriendo de un modo fácil, alegre, lejos de todo esfuerzo. Habrás traspasado “la muralla” y entrado en “la zona”: el estado de flujo.
En la Internet encontrarás programas que te pueden ayudar en estos cálculos y hacer un programa de entrenamiento. Por ejemplo, en www.webrunner.com
Te preciso que estoy hablando de:
1. Carrera: no caminata ni trote suave. Digamos, que cubras un kilómetro en cinco minutos.
2. Aeróbica: que no quedes con demanda de oxígeno. Esto significa que no sientas la respiración entrecortada; que puedas mantener una conversación con otra persona mientras corres.
3. De distancias largas: lo de “largo” lo verás en la práctica. Para comenzar, te propongo unos 10 kilómetros (esto es, alrededor de una hora).
Las recomendaciones que te puedo dar son las siguientes:
1. Elige un buen momento del día; temprano en la mañana es una buena hora; también al mediodía, cuando tu ritmo cardíaco logra su punto más alto. Elige también un buen lugar, ojalá con árboles; una calle llena de vehículos es un desastre.
2. No uses mucha ropa: los buzos sobran y siempre es mayor el riesgo de deshidratación que el de enfriamiento. Lo único que realmente necesitas es un buen par de zapatillas, a no ser que corras por pasto o playa. Que sean livianas, flexibles, con buena superficie de aterrizaje.
3. Corre a un ritmo en el cual tus pulsaciones suban hasta el 75% de tu máximo. El máximo de cada cual está dado por 220 pulsaciones menos la edad. Así, si tienes 30 años, corre a una velocidad en que tu ritmo cardíaco suba hasta 220-30 = 190X75% = 142,5 pulsaciones; digamos, 140. Acostúmbrate a tomar tus pulsaciones con los dedos índice y medio sobre la carótida, al costado del cuello, parándote; cuenta las pulsaciones en 6 segundos y multiplica por 10; en el ejemplo anterior tendrán que ser 14 pulsaciones en 6 segundos. Con el tiempo no necesitarás medir.
4. Hay un mínimo para que se produzca el “efecto de entrenamiento”: 40 minutos, 3 veces por semana. Menos veces o un ritmo menor al indicado más arriba impiden que tu cuerpo vaya acumulando entrenamiento: sería como empezar de nuevo cada vez.
Llegará el momento, luego de una práctica larga, en que tendrás la sensación de haber traspasado una barrera y que estás corriendo de un modo fácil, alegre, lejos de todo esfuerzo. Habrás traspasado “la muralla” y entrado en “la zona”: el estado de flujo.
En la Internet encontrarás programas que te pueden ayudar en estos cálculos y hacer un programa de entrenamiento. Por ejemplo, en www.webrunner.com
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