Vean este trabajo de un médico cubano
La realidad estaría compuesta de múltiples universos
Exhalen Martorell Zamora
La Transmultiversalidad, nueva teoría del espacio y tiempo
Como toda forma de existencia cambia constantemente, lo que denominamos Universo se transmuta continua e ininterrumpidamente en otros “Universos diferentes”. Por tanto, el Ser se manifiesta no en un Universo, sino a través de continuos e infinitos Universos en diferenciación, el Transmultiverso. Si un cuerpo se transforma mientras se traslada en un espacio continuamente diferente, no es posible prescribirle una posición o movimiento en ninguna dimensión espacio-temporal, pues continuamente el objeto, el espacio y todo ente, serían continuamente diferentes. En este sentido, lo que llamamos tiempo no es una ilusión, sino un método, un enfoque colectivo histórico muy necesario para la organización de la actividad humana y que acompañará por siempre a la civilización. Viajar en el tiempo tampoco tiene sentido, pues significaría cambiar todo el Transmultiverso a una situación previamente acaecida. En este contexto transmultiversal se hace necesario otro enfoque teórico del Ser.
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jueves, 25 de octubre de 2007
jueves, 26 de abril de 2007
Vigilancia
Nuestro deambular por entre las diversas realidades que vamos construyendo nos impone la necesidad de la vigilancia. Siembre atentos, al acecho, con los ojos bien abiertos. Vigilar nuestra realidad física, para que transparente el espíritu. Vigilar nuestra realidad psíquica, para que se abra a la otredad. Vigilar nuestra realidad espiritual, para que seamos capaces de silencio. Vigilar nos lleva a ser dueños de nuestra vida: a vivir y no ser vividos. Vigilantes en todo momento, que un simple pestañear nos puede llevar muy lejos de nuestro sitio y nuestro camino. Caminar y vigilar, vigilar y caminar sin mirar para atrás.
viernes, 20 de abril de 2007
Una realidad aparte
Nos cuenta Carlos Castaneda que su acercamiento al hombre de conocimiento que fue don Juan Matus se produjo por un interés profesional del autor en conocer los usos de plantas alucinógenas por los grupos yaqui del sur de California. Era ése su tema de investigación en los cursos de antropología que seguía en la UCLA. Pero a poco andar la relación se invierte: el antropólogo se transforma en discípulo de su informante. El primer volumen (“Las enseñanzas de don Juan”) de sus informes de este encuentro muestra ese difícil camino de transformación, que termina con un inconcebible salto al vacío. Pero el antropólogo persiste, y al fin del libro Castaneda coloca un informe de corte tradicional que hace de esas enseñanzas un recuento descriptivo; lo titula “Un análisis estructural” y no convence a nadie. Es más adelante, en el segundo de sus libros (“Una realidad aparte”), editado tres años después del primero, que Carlos retoma su salto al vacío y va poco a poco desentrañando ese mundo nuevo en el que ha entrado a pesar de sí pero que ya no puede abandonar, y del que seguirá dando testimonio, libro tras libro, hasta dejarnos como legado un conjunto de ejercicios corporales (“Pases mágicos”) capaces de provocar ese salto al vacío. Y aquí está lo principal de su mensaje: todos podemos saltar al vacío porque todos tenemos una realidad aparte que construir. De hecho, todos estamos construyendo esa realidad aparte momento a momento, día tras día: toda realidad es una construcción de nuestra conciencia ante un medio que ella misma distingue y en el cual va reaccionando marcada por sus funciones propias, de origen personal y cultural. Todas nuestras realidades son realidades aparte: no existen dos realidades idénticas. Gracias a los lenguajes, especialmente la palabra, asignamos a nuestras realidades descripciones consensuadas socialmente, y podemos entendernos y convivir. Pero permanece lo básico: la absoluta individualidad de nuestras realidades, realidades aparte. Es de suma importancia y de una enorme riqueza poder darnos cuenta de ese “aparte” de nuestras realidades individuales, valorarlo, vivirlo: Carlos Castaneda, con don Juan, llama a esto “ver” y dice que para ver se hace necesario “parar el mundo” deteniendo las secuencias rutinarias de nuestras descripciones de todos los días. Es la tarea de nuestros espacios de meditación. Una invitación y un acto cabal de nosotros mismos.
sábado, 9 de diciembre de 2006
Realismo mágico
Llamo "realismo mágico" a la propuesta gnoseológica del antropólogo Carlos Castaneda en los once libros en que da testimonio de su aprendizaje con el "hombre de conocimiento" yaqui, Don Juan. Ya he escrito sobre eso antes, pero acabo de colocarles etiquetas (palabras claves) a todos mis postales, por lo que les será fácil acceder a lo que he dicho anteriormente a este respecto usando la etiqueta "Don Juan" de éste. Les recomiendo un regreso a Castaneda: tiene mucho que decirnos. También hay un trabajo introductorio que ofrezco a los interesados:
Gonzalo Gutiérrez. El camino del conocimiento. Notas sobre "Las enseñanzas de don Juan", de Carlos Castaneda, como prolegómenos para una gnoseología futura. Tunquelén, Agosto de 2001.
Gonzalo Gutiérrez. El camino del conocimiento. Notas sobre "Las enseñanzas de don Juan", de Carlos Castaneda, como prolegómenos para una gnoseología futura. Tunquelén, Agosto de 2001.
viernes, 1 de diciembre de 2006
La realidad y su conocimiento
El siglo XX nos trajo un cambio fundamental en el modo de decir lo que llamamos “realidad” y su conocimiento. El nacimiento de las ciencias y tecnologías del conocimiento (CTC) nos abrió las ventanas de una nueva gnoseología que fue más que un cambio de teoría: un cambio de paradigma (Kuhn 1996). Lo que ha cambiado es todo el mapa conceptual en el campo metadisciplinario de la filosofía del conocimiento. Este cambio de paradigma trae consecuencias en todos los ámbitos del decir la actividad cognoscitiva humana:
Jahn, R. G. y B. J. Dune (1987). Margins of reality. Te role of consciousness in the physical world. New York, Harcourt Brace.
Kuhn, T. (1996). The structure of scientific revolutions. Chicago, The University of Chicago Press.
Morin, E. (1977). La méthode. 1. La nature de la nature. Paris, Seuil.
Morin, E. (1986). La méthode. 3. La connaissance de la connaissance. Paris, Seuil.
- Las certidumbres y la búsqueda de certezas se abren hacia nuevas leyes de la naturaleza que comienzan por aceptar la incertidumbre como un principio interpretativo en todo fenómeno (Prigogine 1997).
- La oposición entre lo que es y lo que no es, entre la verdad y la falsedad, deja el paso a la complementariedad de los opuestos, la dialéctica de tercero excluido es reemplazada por la dialógica de inclusión (Morin 1977).
- Nos abrimos a valorar la totalidad de la experiencia cognoscitiva humana: consciente, subconsciente, inconsciente y metaconsciente; personal y social; física, psíquica y espiritual; inmanente y trascendente; conocimiento en el lenguaje y en el silencio, místico. La distinción entre “normal”, “paranormal” y “anormal” se difunde en función de la correspondencia entre nuestra mente y el medio en el cual se aplica (Jahn y Dunne, 1987).
- La realidad o lo real se muestra en la interacción de nuestra mente con un entorno que nuestra propia conciencia distingue como diferente de sí misma en el acto mismo de interactuar (Jahn y Dunne, 1987).
- Complementariedad. La conciencia posee a la vez características particuladas y de onda, siguiéndose de ello una serie de muchas otras conjugadas tales como hacer/ser, observación/participación, objetivo/subjetivo, función/estructura. Estos pares no son opuestos polarmente ni mutuamente contradictorios, sino que estados alternativos de la conciencia que se complementan el uno al otro.
- Incertidumbre. La especificación simultánea de pares complementarios de propiedades emergentes en el conocer se limitan mutuamente: en el estado actual de nuestras descripciones conscientes la identificación precisa de una obscurece la otra. La optimización de la creatividad, la habilidad analítica, el trabajo artístico o las influencias no habituales e inesperadas requieren una negociación en función de las necesidades de una tarea específica. La maximización simultánea y bilateral de ambos componentes en forma precisa no es posible, situación que define los márgenes de una realidad determinada.
- Indistinguibilidad. Compartir o hacer difusa la propia identidad en la interacción con personas, aparatos u otros componentes relevantes del medio ambiente puede llevar a conductas de sistema resonante que son suficientemente diferentes de lo que cabe esperarse como para ser tenidas por anómalas. Sin embargo estas conductas son normales para los sistemas relacionados; son anómalas solamente en referencia a una combinación lineal de las conductas normales de los componentes. El comportamiento de una red es igual a la suma de las energías cinéticas de los nodos que la componen más la energía potencial que se origina en el hecho de la de interacción de esos nodos a través de la red.
- Exclusión. Los lazos concientes más fuertes son aquéllos en los que los papeles receptivos/activos son cumplidos por los participantes en un mutuo dar y recibir. Si ambos participantes llenan el mismo papel, se genera una reacción de aversión. Pueden aparecer efectos anómalos en ambos casos, pero de distinto carácter.
- Correspondencia. Los aspectos ondulatorios de la conciencia, y todas las anomalías que se les asocian, se manifiestan solamente cuando su largo de onda – definido por la tasa de procesamiento de información – es comparable con o más largo que las dimensiones del contexto del ambiente. Cuando el largo de onda de la actividad conciente es más corto que el del ambiente, la conducta y la experiencia revierten a formas particuladas, y los efectos potencialmente anómalos son suprimidos por el tráfico analítico de la mente.
- El acto humano de conocer puede ser dicho como una interacción de la conciencia con un medio ambiente que esta conciencia distingue como tal en el acto mismo de su interacción con él.
- En el acto de conocer la conciencia humana puede ser expresada en términos de ondas de posibilidad de experiencia.
- La realidad es revelada en esa interacción entre la conciencia y el medio que ella distingue como tal.
- En la ausencia de interacciones o limitaciones de entorno estas ondas de conciencia se extienden libremente en su propio dominio de espacio-tiempo. Pero si una onda de conciencia es confinada a un “contenedor” o “pozo potencial” que representa el entorno aparecen pautas características de esa onda de conciencia o funciones propias (ψ) que representan el modo de la experiencia de esa conciencia en esa situación.
- Las funciones propias de cada conciencia se relacionan con los campos culturales que configuran la ontogenia de cada persona, determinando el horizonte de eventos que cada persona distingue.
- En su interacción con el medio la conciencia muestra propiedades como las siguientes:
- Distancia. Malla espacial en que se mueve la conciencia
- Tiempo. Pulsación de la conciencia en el procesamiento de una unidad de posibilidad de experiencia
- Masa. Cantidad de energía requerida para desplazar la conciencia desde una posición a otra
- Carga. Oscilación positivo/negativo: actividad/pasividad, aceptación/rechazo, creatividad/receptividad
- Velocidad. Tasa de adquisición de información por cada unidad de posibilidad de experiencia
- Momento. Tasa de adquisición de información relevante por unidad de procesamiento. Conciencia de onda corta o larga según cantidad de unidades de experiencia requeridas para adquirir la misma cantidad de información relevante para un objetivo dado.
Jahn, R. G. y B. J. Dune (1987). Margins of reality. Te role of consciousness in the physical world. New York, Harcourt Brace.
Kuhn, T. (1996). The structure of scientific revolutions. Chicago, The University of Chicago Press.
Morin, E. (1977). La méthode. 1. La nature de la nature. Paris, Seuil.
Morin, E. (1986). La méthode. 3. La connaissance de la connaissance. Paris, Seuil.
domingo, 12 de noviembre de 2006
Hacer filosofía
Como filósofo, construyo continuamente mis mundos elemento tras elemento, relación tras relación, y – una vez construidos – me instalo en ellos con certeza.
miércoles, 6 de septiembre de 2006
Envejecer
La realidad es una descripción.
El tiempo, la edad, el envejecimiento son descripciones.
Envejeces en la medida en que vas aceptando las descripciones sobre el envejecer.
Si no las aceptas, si no te las haces, tendrás una mente sin tiempo y un cuerpo sin edad.
El tiempo, la edad, el envejecimiento son descripciones.
Envejeces en la medida en que vas aceptando las descripciones sobre el envejecer.
Si no las aceptas, si no te las haces, tendrás una mente sin tiempo y un cuerpo sin edad.
sábado, 22 de abril de 2006
Reglas de la Realidad
REGLAS DE LA REALIDAD
Complementariedad.
La consciencia posee a la vez las características de partícula y de onda, de lo que se siguen una serie de pares de perspectivas conjugadas tales como hacer/ser, observación/participación, objetivo/subjetivo, o función/estructura. Estos pares no son opuestos polares ni mutuamente contradictorios; son estados alternativos de consciencia que se complementan unos a otros de acuerdo con los principios de incertidumbre y correspondencia.
Incertidumbre.
En su especificación simultánea los pares de propiedades complementarias de la consciencia se limitan mutuamente: la identificación precisa de una obscurece inevitablemente la otra. La optimización de la creatividad, de la habilidad analítica, de la capacidad artística o de la influencia anómala requiere un adecuado balance entre los componentes apropiados para una tarea específica. Para el análisis meticuloso se puede requerir un énfasis en características reduccionistas, objetivas, “de onda corta”; para experiencias estéticas, inspiracionales y trascendentes, se pueden requerir procesos holísticos, subjetivos, “de onda larga”. Pero no es una opción la maximización simultánea de ambos componentes; al excluir esta precisión bilateral, la regla de la incertidumbre define los márgenes de lo real.
Indistinguibilidad.
Compartir o diluir la identidad personal en la interacción con personas, máquinas, u otras partes importantes del entorno puede conducir a conductas de sistema resonante suficientemente distintas de las expectativas individuales como para ser vistas como “anómalas”. Esta conducta, sin embargo, es perfectamente normal para los sistemas cerrados; es anómala solamente para una combinación lineal de las conductas normales de los componentes separados.
Exclusión.
Los lazos más fuertes de la consciencia se producen cuando los participantes llenan los roles receptivo/asertivo en un dar y recibir activo. Si ambos participantes buscan el mismo rol, puede surgir un anti-rol o aversión. En ambos casos pueden aparecer efectos anómalos, pero de diferente carácter.
Correspondencia.
Los aspectos ondulatorios de la consciencia, y todas las anomalías que se le asocian, solo se manifiestan cuando su largo de onda – definido por la tasa de procesamiento de información – es comparable con o más largo que las dimensiones del contexto de entorno. Cuando su largo de onda es mucho más corto que esas dimensiones de entorno, la conducta y la experiencia se hacen particuladas. En ese caso la preponderancia de efectos potencialmente anómalos es suprimida por el tráfico analítico común de la mente.
Complementariedad.
La consciencia posee a la vez las características de partícula y de onda, de lo que se siguen una serie de pares de perspectivas conjugadas tales como hacer/ser, observación/participación, objetivo/subjetivo, o función/estructura. Estos pares no son opuestos polares ni mutuamente contradictorios; son estados alternativos de consciencia que se complementan unos a otros de acuerdo con los principios de incertidumbre y correspondencia.
Incertidumbre.
En su especificación simultánea los pares de propiedades complementarias de la consciencia se limitan mutuamente: la identificación precisa de una obscurece inevitablemente la otra. La optimización de la creatividad, de la habilidad analítica, de la capacidad artística o de la influencia anómala requiere un adecuado balance entre los componentes apropiados para una tarea específica. Para el análisis meticuloso se puede requerir un énfasis en características reduccionistas, objetivas, “de onda corta”; para experiencias estéticas, inspiracionales y trascendentes, se pueden requerir procesos holísticos, subjetivos, “de onda larga”. Pero no es una opción la maximización simultánea de ambos componentes; al excluir esta precisión bilateral, la regla de la incertidumbre define los márgenes de lo real.
Indistinguibilidad.
Compartir o diluir la identidad personal en la interacción con personas, máquinas, u otras partes importantes del entorno puede conducir a conductas de sistema resonante suficientemente distintas de las expectativas individuales como para ser vistas como “anómalas”. Esta conducta, sin embargo, es perfectamente normal para los sistemas cerrados; es anómala solamente para una combinación lineal de las conductas normales de los componentes separados.
Exclusión.
Los lazos más fuertes de la consciencia se producen cuando los participantes llenan los roles receptivo/asertivo en un dar y recibir activo. Si ambos participantes buscan el mismo rol, puede surgir un anti-rol o aversión. En ambos casos pueden aparecer efectos anómalos, pero de diferente carácter.
Correspondencia.
Los aspectos ondulatorios de la consciencia, y todas las anomalías que se le asocian, solo se manifiestan cuando su largo de onda – definido por la tasa de procesamiento de información – es comparable con o más largo que las dimensiones del contexto de entorno. Cuando su largo de onda es mucho más corto que esas dimensiones de entorno, la conducta y la experiencia se hacen particuladas. En ese caso la preponderancia de efectos potencialmente anómalos es suprimida por el tráfico analítico común de la mente.
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