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miércoles, 15 de noviembre de 2006

Tener o no tener

Un amigo alemán clasifica así a sus coterráneos: en el norte, los alemanes son luteranos, beben cocacola y viven trabajando y pidiendo perdón a Dios por sus pecados; en el sur, son católicos, beben vino, y viven cantando y celebrando al Dios que salva. De un modo más académico Max Weber dice algo parecido en Die protestantische Ethik und der Geist des Kapitalismus (1904-1905). Nuestros criterios sobre el tener o no tener, sobre riqueza o pobreza, han sido influenciados por esa tradición de puritanos ingleses, escoceses y americanos, hugonotes franceses, reformados y pietistas alemanes que colocaron como virtudes características del hombre moderno la laboriosidad, la disciplina, con la utilidad como criterio dominante. Una tradición muy distinta es la que nos viene de los clásicos griegos, que hablan de la moderación y de la libertad ante las posesiones como opción del hombre virtuoso. Epicuro, Diógenes, el cordobés Séneca independiente a pesar de sus riquezas. Vino después la valoración cristiana de la pobreza y la vida monástica que la recoge como opción. ¿Y si el no tener, el desprendimiento, la austeridad, fueran una fuerza y un bien más deseables que sus contrarios? ¿Cómo hacer en nuestra vida diaria para realizar ese ideal de ser “pobres de espíritu”? Nuestra vida es corta: ¿por qué no darnos ahora la libertad del desprendimiento?