jueves, 5 de abril de 2007

El movimiento retrógrado

“El retorno es el movimiento del Tao,
la debilidad es la eficacia del Tao.
Todas las cosas bajo el Cielo nacen del Ser
y el Ser nace del no-Ser”
(TTK XL)
Es el proceso de conversión por el cual reviertes tu mirada desde tu entorno hacia tu misteriosa esencia. La eficacia del mundo visible, activo, exteriormente consistente, reside en el mundo invisible, inmutable, inconsistente. Optar por el Tao exige trascender lo activo para llegar al estado potencial primordial a través de una extrema simplicidad de la vida.

miércoles, 4 de abril de 2007

La sabiduría del Tao: La entrega

“Treinta rayos convergen en el cubo de una rueda
pero es de su vacío que depende la utilidad del carro.
Modelando la arcilla se hacen vasijas
pero es de su vacío que depende la utilidad de la vasija…”
(TTK XI)
Eres tú mismo no en lo que haces, sino en lo que no haces: en tu esencia consciente, más allá de los objetos sensibles, en tu puro ser luminoso y vacío desde el cual y en el cual eres vehículo del sentido de todo. Más allá del hacer, más allá del esfuerzo, más allá del logro y la realización, está la entrega, máxima y última identificación con la fuerza que está en ti.

domingo, 1 de abril de 2007

La sabiduría del Tao: El yoga de la luz

“Formar el alma hasta consolidarla en la unidad.
Regular la respiración hasta hacerla suave como la de un niño.
Purificar la visión interior hasta hacerla inmaculada…”
(TTK X)
“Cuando durante el reposo el espíritu tiene, en ininterrumpida duración, la sensación de una gran alegría, como si estuviera borracho o recién bañado, éste es un signo de que el principio luminoso es armónico en el cuerpo íntegro; ahí comienza a despuntar la Flor de Oro. Cuando luego, más adelante, todas las aberturas están quietas y la Luna de plata está en el medio del Cielo y tiene uno el sentimiento de que esta gran Tierra es un mundo de Luz y lucidez, éste es un signo de que el cuerpo del corazón se abre a la claridad. Éste es un signo de que la Flor de Oro se abre”
(El Maestro Lü Dsu en El Secreto de la Flor de Oro)

viernes, 30 de marzo de 2007

La sabiduría del Tao: el I Ching

Una consecuencia de la estructura polar yin-yang en que se basa la acción de la no-acción que hemos comentado en el postal anterior es la posibilidad de representar los cambios como distintas configuraciones binarias 1-0 que el I Ching presenta en hexagramas compuestos por trazos enteros y quebrados en un total de 64 que se ordenan en una secuencia que ha sido y sigue siendo objeto de análisis desde los inicios de las descripciones taoístas, con aportes posteriores de Confucio. El I Ching propone la producción aleatoria de un hexagrama mediante un trabajo con varillas en respuesta a una pregunta que formula quien las maneja. La sincronicidad existente entre la pregunta y la obtención del hexagrama dice que ambos pertenecen a un mismo tempus y que la lectura de los textos asignados a los distintos hexagramas y la cualidad yin-yang de sus líneas constituyen una sabia recomendación de conductas adecuadas a ese tempus que rodea la pregunta. El I Ching es un libro de sabiduría oracular en el que siempre encontraremos lo que andamos buscando, si sabemos preguntar y leer.

miércoles, 28 de marzo de 2007

La sabiduría del Tao: La acción de la no-acción

“Por eso el sabio
se atiene al no-obrar
y enseña sin palabras…”
(TTK II)
El ser y el no-ser, el bien y el mal, son aspectos complementarios del universo, cuya esencia es la dialogicidad entre yin y yang, la que no se resuelve dialécticamente en un tercer elemento, sino que se mantiene en una continua generación y regeneración de todo. El no-obrar no es inacción, sino que la esencia de una acción generadora y regeneradora constante. La separación que nuestras descripciones hacen entre ambos elementos (por ejemplo, entre bien y mal) son una ruptura arbitraria, propia del lenguaje, del ser esencial de las cosas que son en relación a otras en cuya referencia se definen. De allí la necesidad de ir más allá de las palabras, por ejemplo, en el enseñar.

lunes, 26 de marzo de 2007

La sabiduría del Tao: Lo indecible

“El Tao que puede ser explicado
no es el Tao eterno.
El nombre que puede ser pronunciado
no es el nombre eterno…”
(TTK I)
Todo pensamiento que pretende ir más allá de la experiencia habitual de lo sensible, adentrarse en lo otro, en la otredad que otorga sentidos, se enfrenta – necesariamente – con una experiencia personal silenciosa. En ese espacio, toda definición por nombres y conceptos trae consigo una delimitación engañosa. Lo indecible estará siempre allí, luminoso como experiencia a la que las palabras no llegan. San Juan de la Cruz:
“Entréme donde no supe,
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo…”
(Copla 4)
En este silencio se encuentra el límite y pobreza de toda religión como definición doctrinal “revelada”.

domingo, 25 de marzo de 2007

La sabiduría del Tao: El Tao

No conozco la lengua china, por lo que me atengo a lo que dicen los traductores reputados de que dispongo, y que son estudiosos que reconocen que las enseñanzas del Tao forman parte de su propia vida. Son traductores comprometidos, y no cabría esperarse otra cosa. El escrito de Lao Tse tiene una fuerza que no pasa inadvertida, que te envuelve más allá de un simple trabajo intelectual de lectura e interpretación documental. Lao Tse es un personaje lejano: escribe en el siglo VI antes de nuestra era, en un medio chino que se nos distancia mucho culturalmente, y que presenta una cosmovisión que no calza para nada con la prevaleciente hoy en día. Sin embargo, allí está su fuerza y su valor. Lo que nos propone el autor es un sentido del mundo (parece ser que es ésta una buena traducción de la palabra “Tao”) presente en todas las cosas, en todo acontecimiento, en toda vida humana. Este sentido se nos ofrece descriptivamente en el Tao-Te-King; se nos acerca y se nos hace desentrañable en el estudio de los oráculos del I Ching que marcan un “tempus” del que vamos formando parte; y se nos instala en nuestro ser como una luz que nos transparenta en los testimonios de transformación que recibimos en El Secreto de la Flor de Oro. Algo de esa experiencia vital es lo que trataré de ir mostrando en los próximos postales que – espero – resulten breves y de lectura fácil: el multiloquio no ayuda a la fuerza de las palabras.

sábado, 24 de marzo de 2007

La sabiduría del Tao: Introducción

Doy comiendo a una nueva serie de postales referidos a la sabiduría del Tao. Me propongo ofrecer para comentarios algunos textos de la tradición taoísta destacando lo que tienen de sabiduría en el sentido latino de “sapientia: sapida scientia” esto es, “sabiduría sabrosa, gustada” para ser hecha vida. El eje de mis comentarios serán los 81 epigramas del Tao Te King en la versión, prólogo y comentarios de Gastón Soublette, editada por Cuatro Vientos en Santiago en 1990; la encuentran en dicha editorial mediante el nexo que he puesto a la izquierda del blog. Recurriré además a otros dos textos fundantes de la sabiduría taoísta: el I Ching en la traducción castellana de Vogelman sobre la traducción alemana de Wilhelm, editada por Sudamericana en Buenos Aires en 1986; y El Secreto de la Flor de Oro, texto alquímico taoísta, de tradición oral, puesto por escrito por primera vez en el siglo XVIII . La traducción es de Wilhelm con introducción y extensos comentarios de Carl Gustav Jung, en edición de Paidós, Barcelona, 1988.

jueves, 22 de marzo de 2007

¿Errores u opciones?

Recojo esto de un comentario reciente de Gabriel Turén en mi postal "La vida simplemente" (etiqueta Vida): En nuestra vida no hay errores, sólo opciones que tomamos y de cuyas consecuencias nos hacemos cargo.

domingo, 18 de marzo de 2007

Libertad

La libertad es la única fuerza que conozco

sábado, 17 de marzo de 2007

Estados de flujo y Mundo Nuevo

Para comprender el papel que nos corresponde en el nuevo paradigma que está surgiendo muchos de nosotros hemos viajado por muchos senderos que se escriben con nombres de prácticas personales y profesiones. Sin embargo, todos hemos aprendido que en este mundo no existimos como entidades individuales, que no controlamos nuestras vidas con nuestros propios egos sino que lo que se halla más allá del ego tiene una responsabilidad mucho mayor. Deseamos experimentar por nosotros mismos la unión interior y con el resto del mundo. La unión de los opuestos internos: nuestra propia androginia en un yoga que significa unir los niveles superiores e inferiores de la conciencia. Lo tenemos todo. Tenemos en nuestro interior el potencial para curarnos a nosotros mismos de nuestras divisiones internas y para sanar esa parte del universo que podemos afectar en forma personal. Cada uno de nosotros puede ser un agente que disperse a todos los rincones de la tierra las semillas que hemos tomado unos de otros. Y, al mismo tiempo, podemos nutrir esas semillas dentro de nuestro propio cuerpo, mente y espíritu, viviendo de forma que maduren y crezcan con fuerza. Seamos mujer o varón llevamos en nuestro interior el potencial de ambos tipos de energía. La tarea práctica que tenemos consiste en armonizarlos en nuestro interior y en la red cósmica de la que somos nodos. En la terminología de Sheldrake, está ocurriendo una resonancia mórfica determinada. En todo el mundo se está haciendo manifiesta la sabiduría de lo andrógino. Estamos aprendiendo a reconocer, diferenciar y unir los opuestos en nuestra naturaleza: masculino y femenino, creativo y receptivo, conocimiento y sabiduría, competencia y cooperación, explosión e implosión, logos y eros. Lo importante es llegar a los estados de flujo de un “yoga de la androginia” que nos haga experimentar esas diferencias como complementarias. Acopladas pueden fertilizarse mutuamente para engendrar la fuerza humana en un Mundo Nuevo.

viernes, 16 de marzo de 2007

Estados de flujo y creación.

Ante el teclado o ante las páginas de un libro; caminando o en la meditación; en una repentina comprensión que se nos abre a la construcción de nueva información sobre un punto largamente “restregado” como dice Platón en su Carta VII; en la conversación con una persona amiga; en medio de un dolor o una alegría. Los estados de flujo están allí: son el medio habitual de la creación intelectual. Ésta brota como una chispa que enciende un fuego, para seguir empleando la metáfora platónica.
Abramos nuestra conciencia a esos estados de experiencia óptima: pueden pasársenos de lado sin que los hagamos nuestros. Tener conciencia de que nos encontramos en un estado de flujo, de creación, es una condición de su repetición. Veamos como nuestro ser se ve fortalecido en su diferenciación y en su integración, en su complejidad. Escuchemos nuestra música corporal: es única, es nuestra. Desde allí podemos construir mundos, realidades verdaderas, coherentes, válidas para vivir humanamente.

miércoles, 14 de marzo de 2007

La carrera aeróbica de distancias largas

Es éste un ejercicio físico que te proporcionará enormes satisfacciones: un amigo español habla del “Zen del correr”.
Te preciso que estoy hablando de:
1. Carrera: no caminata ni trote suave. Digamos, que cubras un kilómetro en cinco minutos.
2. Aeróbica: que no quedes con demanda de oxígeno. Esto significa que no sientas la respiración entrecortada; que puedas mantener una conversación con otra persona mientras corres.
3. De distancias largas: lo de “largo” lo verás en la práctica. Para comenzar, te propongo unos 10 kilómetros (esto es, alrededor de una hora).
Las recomendaciones que te puedo dar son las siguientes:
1. Elige un buen momento del día; temprano en la mañana es una buena hora; también al mediodía, cuando tu ritmo cardíaco logra su punto más alto. Elige también un buen lugar, ojalá con árboles; una calle llena de vehículos es un desastre.
2. No uses mucha ropa: los buzos sobran y siempre es mayor el riesgo de deshidratación que el de enfriamiento. Lo único que realmente necesitas es un buen par de zapatillas, a no ser que corras por pasto o playa. Que sean livianas, flexibles, con buena superficie de aterrizaje.
3. Corre a un ritmo en el cual tus pulsaciones suban hasta el 75% de tu máximo. El máximo de cada cual está dado por 220 pulsaciones menos la edad. Así, si tienes 30 años, corre a una velocidad en que tu ritmo cardíaco suba hasta 220-30 = 190X75% = 142,5 pulsaciones; digamos, 140. Acostúmbrate a tomar tus pulsaciones con los dedos índice y medio sobre la carótida, al costado del cuello, parándote; cuenta las pulsaciones en 6 segundos y multiplica por 10; en el ejemplo anterior tendrán que ser 14 pulsaciones en 6 segundos. Con el tiempo no necesitarás medir.
4. Hay un mínimo para que se produzca el “efecto de entrenamiento”: 40 minutos, 3 veces por semana. Menos veces o un ritmo menor al indicado más arriba impiden que tu cuerpo vaya acumulando entrenamiento: sería como empezar de nuevo cada vez.
Llegará el momento, luego de una práctica larga, en que tendrás la sensación de haber traspasado una barrera y que estás corriendo de un modo fácil, alegre, lejos de todo esfuerzo. Habrás traspasado “la muralla” y entrado en “la zona”: el estado de flujo.
En la Internet encontrarás programas que te pueden ayudar en estos cálculos y hacer un programa de entrenamiento. Por ejemplo, en www.webrunner.com

viernes, 9 de marzo de 2007

Estados de flujo

Hace un tiempo atrás coloqué un postal con un texto de Csikszentmihalyi sobre la felicidad; lo encuentran eligiendo las etiquetas “Felicidad” o “Flujo”, que es la palabra que este psicólogo emplea para designar los estados de experiencia óptima, que dicen mucha relación con los procesos de envejecimiento que hemos comentado en el postal anterior a éste. La primera característica del logro de estos estados es la de un orden en la conciencia. Esto sucede cuando la energía síquica, la atención, se encuentra invertida en logros desafiantes pero realistas en términos de las habilidades y la preparación que se tienen. La búsqueda de un objetivo de este tipo pone orden en la conciencia ya que la persona debe concentrar su atención en la tarea que tiene entre manos y dejar de lado todo lo demás. Así, los estados de flujo dependen de dos situaciones: la búsqueda del logro de un objetivo que nos lleva más allá de nuestros límites, y la adquisición de las necesarias capacidades para lograrlos. Se genera, así, un proceso que no acaba, definido por un ir continuamente traspasando los propios límites y logrando nuevas capacidades. El resultado de este proceso es una persona proyectada hacia horizontes siempre nuevos.
La figura que sigue ilustra la relación entre desafío y capacidad en el logro de estados de flujo:




En una situación dada, los estados de flujo se producen cuando existe un relativo equilibrio entre desafío y capacidad (A1 y A4). Si el desafío supera la capacidad (A3) se produce ansiedad; lo que la persona debe hacer, en este caso, es aumentar su capacidad por medio del entrenamiento. Al contrario, si existe una capacidad mayor que el desafío, sobreviene el aburrimiento (A2); para que esto no suceda y lograr un estado de flujo, la persona habrá de aumentar su desafío.
Sin embargo, las situaciones A1 y A4 no son estables. Si la persona continúa ejercitándose, su capacidad aumentará, y deberá plantearse nuevos desafíos para lograr superiores estados de flujo. Es ésta, entonces, una situación dinámica. Uno no puede gozar la misma situación por períodos largos. Sin embargo, sería una falacia creer que es ésta una situación mecánica. Lo que cuenta no son los desafíos y las capacidades en sí, sino que la percepción que la persona tiene de los mismos. Alguien puede estar consciente de sus desafíos y capacidades en un área específica, por ejemplo, en tocar un instrumento, pero no en otras, como podrían ser sus posibilidades como escritor. Cómo nos sentimos en cada momento de una experiencia de flujo está muy influido por nuestro mecanismo cognoscitivo, por las descripciones que nos hacemos de nosotros mismos.

jueves, 8 de marzo de 2007

Envejecer

Hay dos modos de envejecer: la vejez “ya no” que se produce al mirar lo perdido, lo que ya no se puede ser o hacer; y la vejez “ahora sí” que se produce al mirar lo ganado, lo que ahora sí que se puede ser o hacer. La primera se produce en la medida en que el cuerpo va perdiendo su alma; la segunda, en la medida en que el alma se va liberando del cuerpo, cortando sus cadenas. Al descender el alma se encadena en la multiplicación y división de lo corpóreo; al ascender se libera en la simplificación y unidad del espíritu. La muerte es – así – el definitivo regreso a la unidad esencial del Ser.