viernes, 22 de junio de 2007
Agnosticismo
El Corpus Hermeticum dice que la agnosía es una enfermedad (kakía) del alma y que - por el contrario - la gnosis es una fuerza (areté).
miércoles, 13 de junio de 2007
Cuerpo y Espíritu
Somos nuestro cuerpo y sus emergencias a las que llamamos alma. Pero también experimentamos algo más: una tendencia a trascendernos y trascender nuestra corporalidad, un soplo, un fuego al que llamo – con la antigua tradición de la filokalia – espíritu. Los límites entre uno y otro no son precisos, y la experiencia personal puede ser muy distinta de unos a otros. Sin embargo, me parece que podemos afirmar que nuestra vida, desde la gestación hasta la muerte, se desarrolla en un transcurso que va desde la más plena corporalidad hasta su acabamiento, y que, en este desarrollo se van produciendo formas de vida de mayor presencia del espíritu en la medida en que nuestra edad avanza. Así, el envejecimiento – al que solemos temer – puede ser visto no solamente como el ir dejando atrás habilidades corporales que ya no se manifiestan como antes, sino que también como la paulatina y creciente revelación de formas y capacidades espirituales de ser que – podríamos suponer – logran su plenitud con la muerte corporal. Esta variante y variada relación entre cuerpo y espíritu puede ser alimentada, perfeccionada, llevada a formas más claras y abiertas si la alimentamos con alguna práctica ascética que lleve a nuestro cuerpo a superar sus propios límites. Allí, traspasado ese punto, nuestra conciencia logra una amplitud de onda que revela mundos nuevos, sincronicidades que antes no aparecían, sentidos que antes no otorgábamos. Es ésa la experiencia de ver más allá del sólo mirar. Nuevos horizontes de eventos aparecen en nuestra vida y es ése el punto en que nuestra vida ya no será más lo que hasta entonces era. Una vida nueva, un Mundo Nuevo.
martes, 12 de junio de 2007
Descansar
"Estoy cansado de tanta meditación y tanto dale que dale con la vida espiritual" - dijo el discípulo al maestro - "voy a tomarme unas vacaciones"
"Tienes toda la razón" - contestó el maestro - "y no olvides de hacer descansar también tus pulmones: mira que eso de estar bombeando todo el tiempo debe resultarles tremendamente cansador"
"Tienes toda la razón" - contestó el maestro - "y no olvides de hacer descansar también tus pulmones: mira que eso de estar bombeando todo el tiempo debe resultarles tremendamente cansador"
lunes, 4 de junio de 2007
Enfermedad
Infirmitas, falta de firmeza. Una enfermedad se constituye en nosotros en un proceso de síntoma - examen - diagnóstico - terapia - control en el que adquiere las características de mente, esto es, de una estructura noética autopoiética. En tales condiciones, la enfermedad cobra vida propia, se independiza de nosotros, acaba con nosotros. Impidamos ese proceso mediante un constante cuidado de nuestra energía. Hay excelentes métodos para ello. La medicina tradicional china, por ejemplo, trabaja con un concepto integral de energía yin/yang que circula por meridianos que son intervenidos por la acupuntura y la dígitopuntura en determinados puntos; el yoga trabaja el cuerpo y el espíritu mediante posturas sin movimiento y la meditación; los "pases mágicos" que nos ha propuesto Carlos Castaneda como resultado de sus "Enseñanzas de don Juan" resultan muy eficientes en el trabajo con nuestra energía. Hagámoslo y no demos entrada a que nuestras fallas energéticas se transformen en enfermedades.
martes, 29 de mayo de 2007
Alquimia de las palabras
A propósito de VITRIOL y de algunos comentarios: lo que hacemos en los blogs es alquimia de las palabras: las vamos restregando unas contra otras para que salte la luz. Vean el siguiente texto de Platón en su Carta VII. Es un texto que ya les mostré alguna vez, pero en estas cosas de la alquimia las cosas se hacen una y mil veces: “Hay, sin embargo, una cosa que puedo decir en lo que se refiere a quienes han escrito o escribirán pretendiendo saber el objeto de mi esfuerzo - ya sea que lo hayan escuchado de mí, o de otros, o encontrado por ellos mismos – y es que les es imposible, en mi humilde opinión, entender nada de eso. Por lo menos no hay sobre esto ningún escrito mío y no es previsible que lo haya nunca. Es algo que no se deja expresar en palabras, como otros conocimientos; solamente después de una familiaridad prolongada, una verdadera vida en común, de pronto – como al nacer la llama se enciende una claridad – aparece en el alma y en lo sucesivo se nutre a sí mismo” (Carta VII 7.341c). “Cuando se han restregado unos contra otros factores, nombres, definiciones, imágenes y sensaciones, cuando se los ha probado en discusiones benévolas y sin poner ningún énfasis ni en las preguntas ni en las respuestas, de pronto se produce, con gran trabajo, un trazo de luz, se concibe y comprende el objeto estudiado, si, por lo menos, uno ha estirado sus fuerzas tanto como le es posible al hombre.” (Carta VII, 7.344b). La Carta VII la escribió Platón a sus amigos de Siracusa en 353 o 352, cinco años antes de morir a los 80.
domingo, 27 de mayo de 2007
Pentecostés
Espíritu, Soplo, Llama. Lo que da vida a la vida. El Fuego Interior. La Fuerza que nos impulsa. La Conciencia en su máxima expresión de interiorización y expansión.
viernes, 18 de mayo de 2007
VITRIOL
Visita Interiora Terrae Recticandoque Invenies Occultum Lapidem
Los interiores de la tierra que el alquimista te induce a visitar eres tú mismo, y la piedra oculta que alli encontrarás es aquella que transforma tu plomo en oro. Para hallarla deberás hacer lo correcto, enderezar lo torcido.
Los interiores de la tierra que el alquimista te induce a visitar eres tú mismo, y la piedra oculta que alli encontrarás es aquella que transforma tu plomo en oro. Para hallarla deberás hacer lo correcto, enderezar lo torcido.
sábado, 12 de mayo de 2007
Multiversidad del Mundo Real Edgar Morin
Creo que la Multiversidad del Mundo Real Edgar Morin, en Hermosillo, México, ofrece un interesantísimo camino para una reforma universitaria que necesitamos con urgencia. Puse además un vínculo permanente en la sección izquierda.
jueves, 10 de mayo de 2007
El camino de la vida
Tus padres te engendran y te transmiten una herencia de cuerpo, alma y espíritu que habrás de cultivar a tu manera: allí comienza el camino de tu vida. Es un camino de progresiva libertad y personalización para transmitir tú también esa herencia a quienes vengan después de ti. En ese camino, llega el momento en que escuchas un llamado, una tenue voz que te invita a dejar la tierra familiar y buscar tu tierra prometida. Sigues esa llamada río arriba, hasta su fuente. Hay un maestro que te espera y recibes sus enseñanzas hasta que te dice que debes irte. Tomas tu partida y echas a andar río abajo y vas encontrando ciudades y mentes, tomando compromisos, aceptando y dando amor, teniendo tus hijos, ejerciendo tu profesión. En la medida que bajas el río se hace más caudaloso por el agua de sus afluentes, y tú también vas cargándote más y más, pero eres joven y el peso no se siente. Hasta que una tarde, pasado largo tiempo, avistas a la distancia el mar. Llegas a la desembocadura de tu río, y te detienes dudoso y admirado. No sabes si disolverte en el mar o subirte a los barcos que pasan para emprender aventuras en otros lugares. Pero sientes nostalgia, deseo de regresar a tu fuente, y emprendes el camino de subida, por la otra ribera del río. Los paisajes van siendo semejantes, pero desde el otro lado; es un camino de subida y lo sientes porque los años han pasado; pero es también un camino de descarga: vas dejando atrás todo lo que llevas contigo; tu río también se va adelgazando, hasta convertirse en la fuente de la cual nació y en la que bebiste el agua de tu maestro. El ya no está, pero estás tú y habrás de iniciar a nuevos peregrinos a los que mostrarás sus ríos y sus caminos. Es el camino de la vida.
viernes, 4 de mayo de 2007
Importancia
Nada ni nadie la tiene: la importancia es producto de una atribución por nuestra parte. Si necesito operarme le doy importancia a encontrar un buen cirujano, pero si lo que necesito es clavar un clavo, ciertamente que un martillo es mucho más importante que un cirujano. Y así para todo. Seremos mucho más libres si nos deshacemos de la descripción que otorga de por sí importancia a las cosas y las personas. Asignemos prioridades como mejor nos parezca, otorguemos importancia de acuerdo con los juicios que nos merezcan las personas y las cosas, en forma pasajera o estable, pero siempre mudable. Controlando nuestra vida y nuestro actuar, vigilantes.
jueves, 26 de abril de 2007
Vigilancia
Nuestro deambular por entre las diversas realidades que vamos construyendo nos impone la necesidad de la vigilancia. Siembre atentos, al acecho, con los ojos bien abiertos. Vigilar nuestra realidad física, para que transparente el espíritu. Vigilar nuestra realidad psíquica, para que se abra a la otredad. Vigilar nuestra realidad espiritual, para que seamos capaces de silencio. Vigilar nos lleva a ser dueños de nuestra vida: a vivir y no ser vividos. Vigilantes en todo momento, que un simple pestañear nos puede llevar muy lejos de nuestro sitio y nuestro camino. Caminar y vigilar, vigilar y caminar sin mirar para atrás.
viernes, 20 de abril de 2007
Una realidad aparte
Nos cuenta Carlos Castaneda que su acercamiento al hombre de conocimiento que fue don Juan Matus se produjo por un interés profesional del autor en conocer los usos de plantas alucinógenas por los grupos yaqui del sur de California. Era ése su tema de investigación en los cursos de antropología que seguía en la UCLA. Pero a poco andar la relación se invierte: el antropólogo se transforma en discípulo de su informante. El primer volumen (“Las enseñanzas de don Juan”) de sus informes de este encuentro muestra ese difícil camino de transformación, que termina con un inconcebible salto al vacío. Pero el antropólogo persiste, y al fin del libro Castaneda coloca un informe de corte tradicional que hace de esas enseñanzas un recuento descriptivo; lo titula “Un análisis estructural” y no convence a nadie. Es más adelante, en el segundo de sus libros (“Una realidad aparte”), editado tres años después del primero, que Carlos retoma su salto al vacío y va poco a poco desentrañando ese mundo nuevo en el que ha entrado a pesar de sí pero que ya no puede abandonar, y del que seguirá dando testimonio, libro tras libro, hasta dejarnos como legado un conjunto de ejercicios corporales (“Pases mágicos”) capaces de provocar ese salto al vacío. Y aquí está lo principal de su mensaje: todos podemos saltar al vacío porque todos tenemos una realidad aparte que construir. De hecho, todos estamos construyendo esa realidad aparte momento a momento, día tras día: toda realidad es una construcción de nuestra conciencia ante un medio que ella misma distingue y en el cual va reaccionando marcada por sus funciones propias, de origen personal y cultural. Todas nuestras realidades son realidades aparte: no existen dos realidades idénticas. Gracias a los lenguajes, especialmente la palabra, asignamos a nuestras realidades descripciones consensuadas socialmente, y podemos entendernos y convivir. Pero permanece lo básico: la absoluta individualidad de nuestras realidades, realidades aparte. Es de suma importancia y de una enorme riqueza poder darnos cuenta de ese “aparte” de nuestras realidades individuales, valorarlo, vivirlo: Carlos Castaneda, con don Juan, llama a esto “ver” y dice que para ver se hace necesario “parar el mundo” deteniendo las secuencias rutinarias de nuestras descripciones de todos los días. Es la tarea de nuestros espacios de meditación. Una invitación y un acto cabal de nosotros mismos.
lunes, 16 de abril de 2007
Epílogo
“Las palabras verdaderas no son bellas.
Las palabras bellas no son verdaderas.
El hombre bueno no discute.
El que discute no es hombre bueno.
El hombre sabio no es erudito.
El erudito no es sabio.
El sabio no acumula bienes
y cuanto más hace por los otros
tanto más gana para sí.
Cuanto más da a los otros
tanto más recibe para sí.
El camino del cielo se beneficia sin dañar.
El camino del sabio realiza sin esfuerzo”
(TTK LXXXI)
Cierro esta serie de breves comentarios sobre La Sabiduría del Tao con este último epigrama en que Lao Tse resume su doctrina, y es claro en sí mismo: no requiere mayor comentario.
Las palabras bellas no son verdaderas.
El hombre bueno no discute.
El que discute no es hombre bueno.
El hombre sabio no es erudito.
El erudito no es sabio.
El sabio no acumula bienes
y cuanto más hace por los otros
tanto más gana para sí.
Cuanto más da a los otros
tanto más recibe para sí.
El camino del cielo se beneficia sin dañar.
El camino del sabio realiza sin esfuerzo”
(TTK LXXXI)
Cierro esta serie de breves comentarios sobre La Sabiduría del Tao con este último epigrama en que Lao Tse resume su doctrina, y es claro en sí mismo: no requiere mayor comentario.
jueves, 12 de abril de 2007
Saber
“El que sabe no habla
El que habla no sabe…”
(TTK LVI)
Comentario de Tchuang Tse: “Cuando la gente desea aprender la verdad recurre a los libros. Pero los libros son solamente palabras, y las palabras, si bien tienen algún valor, , éste reside en su significado. Ahora bien, este así llamado significado, que no es sino el esfuerzo que hacemos para aprehender algo de ese algo, no puede ser expresado verdaderamente en palabras”
El que habla no sabe…”
(TTK LVI)
Comentario de Tchuang Tse: “Cuando la gente desea aprender la verdad recurre a los libros. Pero los libros son solamente palabras, y las palabras, si bien tienen algún valor, , éste reside en su significado. Ahora bien, este así llamado significado, que no es sino el esfuerzo que hacemos para aprehender algo de ese algo, no puede ser expresado verdaderamente en palabras”
lunes, 9 de abril de 2007
Enseñanza sin palabras
“La enseñanza sin palabras
el valor de la acción inactiva
pocos son en este mundo
los que llegan a comprender su eficacia”
(TTKXLIII)
El hombre del Tao enseña por el Ser, no por el hacer, y sigue en el epigrama siguiente:
“Por esto quien se apega a las cosas sufre mucho desgaste
Quien atesora mucho, mucho pierde
Quien sabe contenerse no cae en el deshonor
Quien sabe fijarse límites no sufre daño…”
(TTK XLIV)
Para esto se requiere vencer el deseo por la plenitud interior y el gozo de esa plenitud.
el valor de la acción inactiva
pocos son en este mundo
los que llegan a comprender su eficacia”
(TTKXLIII)
El hombre del Tao enseña por el Ser, no por el hacer, y sigue en el epigrama siguiente:
“Por esto quien se apega a las cosas sufre mucho desgaste
Quien atesora mucho, mucho pierde
Quien sabe contenerse no cae en el deshonor
Quien sabe fijarse límites no sufre daño…”
(TTK XLIV)
Para esto se requiere vencer el deseo por la plenitud interior y el gozo de esa plenitud.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
